Cuando la tempestad pase supongo podré mirar nuevamente sus ojos tiernos ya sin dolor en mi pecho. Cuando pasen mañanas despertando abrazando la nada, cuando vuelva a abrazar mi almohada y me acostumbre a ello, seguramente podré mirar sus ojos nuevamente. Cuando tenga frío y sus pies no rocen los míos, ni sus brazos me cobijen, cuando eso pase tantas veces y se torne una rutina, probablemente habré aceptado la distancia y el olvido.
Dicen que el amor es mierda, cuantos habemos enfrascados en la porquería misma, prefiriendo andar malolientes que caminar esas calles eternas solos, solas, sin esos apretones de mano ni los besos a oscuras. Amantes malolientes, pero amantes. Masoquistas, mentirosos, ingenuos creyendo, esperando, moribundos proclamando vida, egoístas y cobardes, temerosos, e igualmente solitarios.
Otros piensan que el amor es vida, esa llama que enciende todo, que inspira versos, canciones y fieles retratos. Que el primer amor nunca se olvida, que el ser humano si puede flotar en el aire cuando está enamorado, que si es posible encontrarle formas a las nubes y crear tu propia casa en una nube. Que el amor abre puertas nunca imaginadas, que engrandece el alma y también tu vida.
Finalmente estás aquellos que creen que el amor no existe, que es un invento de poetas e inmaduros soñadores. Personajes que depositan toda su atención en las cosas prácticas, convencidos de que la mente maneja todo, aún más convencidos de qué es posible manejar la mente.
Lejos, en su escritorio, su estudio, o en la cima de un cerro mirando el cielo se divisa el artista: gran personaje elegido por el milagro de un arte que es selectivo: ingrato con algun@s, fiel y protector con otr@s.
En sus tierras, sólo en su mundo:
El amor es mierda…
El amor no existe…
Y el amor es vida. te amo ...
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